Reflexiones confusas en proceso de revolución
lunes, 23 de enero de 2017
Segunda de a bordo
Vuelta al sentir de las olas del mar,
sometidas a las mareas,
a la Luna, otra luna,
que siempre será más brillante, más bonita, más enigmática y misteriosa.
Un sentir que no cesa ni con el paso de los años ni los de experiencia,
ni con la fuerza creciente de una mujer que se construye y crece,
que se empeña por desterrar todo rastro de duda e inseguridad
para quererse.
Un barco que siempre zarpa antes de que salga el Sol,
de que se calmen las mareas del miedo.
Un barco tripulado por un montón de personas que se quieren,
pero que también tienen sus lados más tristes y apagados.
El Sol no deja que se vean.
Y a la sombra de las velas, tras el mástil que se alza sobre la opinión ajena,
difícilmente la luz que brota de las ganas de crecer y amarse va a deslumbrar a cualquiera.
Ni a una misma siquiera.
viernes, 17 de junio de 2016
De aquellos días
Se acabaron los amaneceres.
Se acabaron las risas, las cosquillas.
Se acabaron las cenas,
probar cosas nuevas contigo.
Se acabaron las tardes de mantita y serie,
de ir al cine.
Se acabaron los paseos por las calles de Madrid.
Se acabaron las noches en que me abrazas y duermo.
Se acabó conocer nuevos lugares.
Se acabaron los campings y los festivales.
Los conciertos.
Los Orgullos de tu mano.
Se acabaron los cumpleaños especiales.
Los 14 de octubre.
Los 20 de mayo.
Se acabaron las tardes de mirarte y sonreírte.
Se acabó nuestro rincón en una sierra lejana.
Se acabaron los trayectos en coche cantando.
Se acabó conocerte más y mejor cada día. Asombrarme.
Se acabó conocerme más.
Se acabó sentir tu piel, tus besos, tus latidos.
Se acabó mirar cómo me miras cuando me miras así.
Se acabó todo, menos quererte.
Se acabaron las risas, las cosquillas.
Se acabaron las cenas,
probar cosas nuevas contigo.
Se acabaron las tardes de mantita y serie,
de ir al cine.
Se acabaron los paseos por las calles de Madrid.
Se acabaron las noches en que me abrazas y duermo.
Se acabó conocer nuevos lugares.
Se acabaron los campings y los festivales.
Los conciertos.
Los Orgullos de tu mano.
Se acabaron los cumpleaños especiales.
Los 14 de octubre.
Los 20 de mayo.
Se acabaron las tardes de mirarte y sonreírte.
Se acabó nuestro rincón en una sierra lejana.
Se acabaron los trayectos en coche cantando.
Se acabó conocerte más y mejor cada día. Asombrarme.
Se acabó conocerme más.
Se acabó sentir tu piel, tus besos, tus latidos.
Se acabó mirar cómo me miras cuando me miras así.
Se acabó todo, menos quererte.
martes, 5 de abril de 2016
Tormenta a pleno sol
La tormenta siempre vuelve. Si las nubes bailan, la Luna juega a sus juegos y las mareas se dejan llevar, es inevitable... Tempestad.
sábado, 2 de abril de 2016
Reminiscencias
En las profundidades de una noche donde todo ha cambiado desde la última vez, se hacen presentes las reminiscencias de miedos que creías ahogados.
martes, 4 de diciembre de 2012
sábado, 20 de octubre de 2012
Tardes frías
De nuevo me veo ante un teclado. Algo a quien contarle lo que siento.
De nuevo me sorprendo de los cambios que pueden ocurrir cuando una chispa se enciende y prende toda una conexión de ideas, de neuronas. Si es que me queda algo de esa actividad cerebral y no estoy obsoleta de pensar o sentir.
La belleza no existe fuera, no es un ente como la verdad de aquellos que defienden una verdad ajena al ser humano, algo como un dios. No, no es esa belleza la nuestra. Nuestra belleza la construimos nosotras, hacemos bonito lo bonito, hacemos memorable lo que recordamos con sonrisas. No hay belleza al margen de los sentimientos. Y los sentimientos, de nuevo, también los construimos.
Y aquí caminan también mis ideas constructivistas, despojos de ideas que aún permanecen en los resquicios de esa puerta entreabierta. No la cierres. No me dejes cerrarla.
Lo bonito lo hacemos nosotras.
Esa puerta que permite viajes al futuro, o al pasado. Es mi puerta mágica. Es la puerta que a veces me deja soñar, imaginar cómo puedo hacer de mi vida algo memorable, porque, de nuevo, lo hago yo. También es aquella que me permite recordar los momentos que ya hice bellos y guardé en mi conciencia. Aquellos como los paseos, un templo, una voz y unas risas, unas calles y unas luces, unas películas... pero también unas lágrimas, luz gris, oscura. Por suerte la memoria se ocupa de borrar los recuerdos negativos, o eso enseñan.
Es la puerta que me permite sonreír por miles de momentos a tu lado, y me da fuerzas, me ayuda a seguir, me dice que hay algo bueno por lo que merece la pena luchar y esperar.
No me dejes cerrarla.
Siento estar tan loca como para pensar que puedo manejar los hilos que me conducen. Siento creer que si quiero, puedo. Si imagino, lucho. Siento creer que yo construyo mi belleza, y mi belleza sigue permaneciendo en los momentos a tu lado.
De nuevo me sorprendo de los cambios que pueden ocurrir cuando una chispa se enciende y prende toda una conexión de ideas, de neuronas. Si es que me queda algo de esa actividad cerebral y no estoy obsoleta de pensar o sentir.
La belleza no existe fuera, no es un ente como la verdad de aquellos que defienden una verdad ajena al ser humano, algo como un dios. No, no es esa belleza la nuestra. Nuestra belleza la construimos nosotras, hacemos bonito lo bonito, hacemos memorable lo que recordamos con sonrisas. No hay belleza al margen de los sentimientos. Y los sentimientos, de nuevo, también los construimos.
Y aquí caminan también mis ideas constructivistas, despojos de ideas que aún permanecen en los resquicios de esa puerta entreabierta. No la cierres. No me dejes cerrarla.
Lo bonito lo hacemos nosotras.
Esa puerta que permite viajes al futuro, o al pasado. Es mi puerta mágica. Es la puerta que a veces me deja soñar, imaginar cómo puedo hacer de mi vida algo memorable, porque, de nuevo, lo hago yo. También es aquella que me permite recordar los momentos que ya hice bellos y guardé en mi conciencia. Aquellos como los paseos, un templo, una voz y unas risas, unas calles y unas luces, unas películas... pero también unas lágrimas, luz gris, oscura. Por suerte la memoria se ocupa de borrar los recuerdos negativos, o eso enseñan.
Es la puerta que me permite sonreír por miles de momentos a tu lado, y me da fuerzas, me ayuda a seguir, me dice que hay algo bueno por lo que merece la pena luchar y esperar.
No me dejes cerrarla.
Siento estar tan loca como para pensar que puedo manejar los hilos que me conducen. Siento creer que si quiero, puedo. Si imagino, lucho. Siento creer que yo construyo mi belleza, y mi belleza sigue permaneciendo en los momentos a tu lado.
lunes, 25 de junio de 2012
Batido de chocolate
Y se plantan casi las 4 de la mañana, y estoy aquí, con un batido de chocolate, echando de menos tus latidos.
Ha llegado un punto en que ya no sé distinguir hacia quién diriges lo que pones, a quien echas de menos y con quién no te gusta no estar... Y aún así, sigo intentando darme por aludida en todas tus letras, tus dedicatorias, tus canciones, sigo intentando darme por aludida en todos tus pensamientos, para vaciar tu mente de aquello que te hace obtusa, y proponerte el mejor plan para pasar conmigo el tiempo y hacerlo eterno.
Y sigo intentando no jugar a hacernos daño, prometerte que te quiero, caminar paso a paso a tu lado, y que nadie nos aleje. Sigo queriendo verte sonreír cada mañana, y cada noche. Quiero poder verte llorar de alegría un amanecer, y algún que otro atardecer. Quiero borrar tus heridas con las lágrimas que ahora mismo me desbordan, hacerte sentir la princesa de un cuento mal escrito, pero con historias reales.
Te quiero a ti, y aunque los mares jueguen a invadirnos, aunque las tierras quieran separarnos y el viento confundirnos, sigo sabiendo que te quiero, que lo hago.
Ha llegado un punto en que ya no sé distinguir hacia quién diriges lo que pones, a quien echas de menos y con quién no te gusta no estar... Y aún así, sigo intentando darme por aludida en todas tus letras, tus dedicatorias, tus canciones, sigo intentando darme por aludida en todos tus pensamientos, para vaciar tu mente de aquello que te hace obtusa, y proponerte el mejor plan para pasar conmigo el tiempo y hacerlo eterno.
Y sigo intentando no jugar a hacernos daño, prometerte que te quiero, caminar paso a paso a tu lado, y que nadie nos aleje. Sigo queriendo verte sonreír cada mañana, y cada noche. Quiero poder verte llorar de alegría un amanecer, y algún que otro atardecer. Quiero borrar tus heridas con las lágrimas que ahora mismo me desbordan, hacerte sentir la princesa de un cuento mal escrito, pero con historias reales.
Te quiero a ti, y aunque los mares jueguen a invadirnos, aunque las tierras quieran separarnos y el viento confundirnos, sigo sabiendo que te quiero, que lo hago.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)