De nuevo encerrada entre estas cuatro pareces que conforman mi mente,
estás rejas que encierran mi alma y mi corazón,
estos pensamientos oscuros y divinos al mismo tiempo,
se agolpan en mi a cada instante.
No puedo ni respirar
sabiendo que a mi lado no estás,
sintiendo lejos algo tan cercano,
sientiendo cerca algo tan imposible.
Solo tu, solo tu podias encender en mi esa llama,
hacer renacer mi corazón de entre las cenizas,
para luego volver a chamuscarlo,
para luego volver a destrozarlo.
Y que hago, si no tienes culpa,
soy yo la responsable de estos pensamientos confundidos,
soy yo la culpable de esas sensaciones tan divinas
que venían a mi cuando tu venías,
cuando me hablas o me miras,
cuando me sonríes y me siento correspondida,
mas para que, si estaba engañada,
mis ojos no me han dejado ver,
mis oidos escuchar me han prohibido,
para intentar volver a nacer
en algo tan sencillo
como un simple latido.

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