domingo, 13 de junio de 2010

...

EL ANTES...

No me atrevo a decir un te quiero,
más ansío decirlo, pero no puedo.
No puedo por ti, no sé qué sientes,
ni qué llegas a sentir
cuando tus labios rozan los míos,
cuando siento como un escalofrío,
como una energía eléctrica
que, de manera única
recorre nuestros cuerpos.
Cuando nuestras manos se cruzan,
y entrelazadas caminan,
cuando tus labios se confundan,
y los míos te sigan.
Cuando tu boca no pueda hablar,
la mía te querrá besar.
Cuando tus brazos me quieran arrimar,
mi cuerpo va solo, se deja llevar.
Cuando crea que mi corazón va a estallar,
son tus besos los que me vuelven a encauzar.
Esos besos largos, infinitos...
pasionales, inauditos...
Una pasión que recorre mis venas,
cada punta de mis dedos,
cada extremo de mis pulseras,
y me hace imaginar
un viaje en un velero,
perdidos en medio del mar,
sin tierra que pisar,
con el infinito en nuestras manos,
con la pasión con que nos encandilamos.
Mas, de nuevo,
mi imaginación me la vuelve a jugar,
pues sobre la tierra tengo que estar,
y esos besos en ese velero,
en imágenes quedan,
como en vagos recuerdos...


EL DESPUÉS...

No sé siquiera si merece la pena
escribir y narrar de esta manera.
Mas qué puedo decir,
si siempre todo ha sido así.
Llorar... ¿Qué es llorar?
Si mi corazón ya no puede aguantar.
Caen y caen, lágrimas
que rozan mi piel mientras te vas.
Puede, quizás, que sea el destino
y destinada estoy a sentir este vacío.
Te vas, te marchas, te vas,
sin tan siquiera mirar atrás.
Te alejas, te vas, te has ido,
y definitivamente has cortado mi camino.
¿Te merezco? ¿Me mereces?
me he preguntado varias veces.
Mas, para qué, no habrá respuesta,
no hay rastro de nuestras apuestas.
Tantos besos prometidos
desaparecen, se van perdidos.
Y, de nuevo, corazón roto,
como atropellado por una de tus motos.
Y caen, caen. Son lágrimas secas
que caen, porque me dejas.
Y esos besos largos, apasionados,
se van, caminan desorientados.
Yo, ¿qué queda ya de mi?
No queda fuerza alguna para seguir.
Lo peor, lo esperaba
pero aún dudaba.
Pues la esperanza no abandoné,
y ahora olvidarte tendré.

1 comentario:

  1. Es muy buena. Se nota que la has escrito con el corazón, que es lo más importante.
    Bs, hablaremos ;)

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