miércoles, 8 de diciembre de 2010

Eso es para otros.

Sentirse como si todo desvaneciera ante los pies, mas por mucho que lo intentes, sabes que el mundo real está ahí, debajo, y tras la puerta está la realidad, con la que debemos toparnos si no queremos entrar en un mundo de locura, en una dimensión alternativa, en un paradojico espacio sin tiempo, de tiempo sin espacio, en otra puerta al otro lado.
Sentir que, lo peor de todo, es que nunca llegarás a traspasar esa puerta, a ver que hay a ese lado, porque simplemente puedes tocar el picaporte, rozarlo con las yemas de los dedos, pero está cerrada. Está cerrada para ti. No podrás sentir que tocas el cielo, que añoras las feas cosas de la realidad, porque no tienes permiso de entrar en ese limbo maravilloso, no tienes permiso de ser feliz. Eso se guarda a otros.
Condenado a vivir en el mundo real, en donde no hay más que desilusiones y fiascos, en el que, para destacar sobre tí mismo, hay que pisar a otros, porque no vale con sentirse bien sólo consigo, hay que hacer daño a los demás. Mas no, no lo permites. Prefieres crear y vivir en un mundo propio, mezcla de fantasía y realidad, donde sólo tú puedas imaginar, y aunque soledad sea la única compañía, que más da, no podrás sentir el amor de otros, no podrás saber que hay un corazón latiendo por ti. No. No lo tienes permitido. Eso es para otros.
Creative Commons License