jueves, 1 de septiembre de 2011

¿Qué fue, y qué será?


¿Qué fue de las palabras que quedaron dichas? ¿Qué fue de todos aquellos momentos, aquellas fotografías, aquellos recuerdos imborrables? ¿Significará todo esto un nuevo comenzar, o simbolizará un punto y seguido como uno más? Sólo sé que todo fue mal, que no en vano aprendo a mejorar, que todo puede tener posible solución cuando se desea fuertemente, cuando los planetas se alinean y el destino así lo quiere. Que, aunque un sentimiento de culpabilidad inunda mi interior, y una imposibilidad de perdonarme queda, el cauce se ha llenado de nuevo, gota a gota, abrazo tras abrazo.

¿Qué estará siendo ahora de las palabras dichas? ¿De esas letras de un blog no tan lejano? ¿De una persona nueva en el camino? Simplemente, palabras de gratitud que no caben en boca de nadie, lágrimas de emoción que no abarcan la mejilla de nadie, sentimiento e impulso de querer abrazar con brazos de gigante, ideas que no conciben las posibilidades de la imaginación.

En este mundo de locos todo puede ser, cada día queda demostrado. Lo único aparentemente imposible, (o quizá pueda acontecer), es que ocurra un cambio en mi. Reza si conoces oración, pide a esos dioses desconocidos a mí, que eso que vaticino ocurra. Por mi, por mi vida, por esas personas de mi alrededor.

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