lunes, 16 de enero de 2012

Me creía capaz de superarlas

Y después de abandonarlo todo durante largo tiempo, renazco de entre las cenizas. La temporada estresante ha pasado, y dejé todo de lado. Todo, excepto a ti.
Tras meses y meses sin derramar una lágrima, me sorprendo hoy llorando por símbolos de tu inocencia, de tu corazón, de tu yo más profundo, de algo que no conozco. Me creía fuerte por sentirme feliz, pero la felicidad es algo frágil que puede permitirse momentos de melancolía, de dolor, de emoción porque sí.
Ya no reconocía el valor de una lágrima en mis ojos.. escuece y puede ser dulce al mismo tiempo, aunque se crean saladas.
Sólo sé que el mundo está enloqueciendo, que no queda nadie cuerdo en los caminos y que con muchas incongruencias me cruzaré, pero las mías propias son las que deberán preocuparme. La locura está ahí fuera, está en todas partes, está envolviendo nuestro día a día, nuestra vida y no sólo nuestros sueños.
Pero me gusta mi locura por ti, mis ganas de hacerte reír. Y cuando mi risa suena libre y pura, me alegro porque estás ahí.
Que no queda espacio en tu piel que no quiera poseer fugazmente, no habrá besos suficientes para besarte eternamente.
Es todo complejo, raro. Odio las temporadas después de tanta presión, no me dejan pensar con claridad y se me nublan las ideas, se me empañan los ojos al tiempo que quiero tenerte entre mis brazos.
Al fin y al cabo, las lágrimas nacen solas.

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