Ya no sé quien soy, tan sólo sé que hay más luz de la habitual.
Mira...
En descuidos crearemos universos, y no todos podrán entenderlo, pero a cada instante contigo se crea un nuevo mundo, una nueva dimensión, algo que me aleja de la Tierra, me eleva creando un universo infinito que comparto contigo.
Como hablar y estar ausente es la sensación que me recorre el cuerpo cuando veo caer una lágrima por tu rostro, que no quiero que tengas que llorar, y desesperadamente intento que cese, no quiero ver que tu rostro se entristece, aunque tienes el derecho de estar mal, pero yo te querré ayudar porque ya me perdí en tu universo hace tiempo, y porque el roce de mis dedos te ha magnetizado...
Ganas tú cuando las lágrimas brotan de mis ojos, lo haces bien, consigues recuperar mi sonrisa en los momentos más complicados, y eso merece que pueda jugarme la vida por ti, que pueda decir que yo mataré monstruos por ti.
No serás capaz de odiarme cuando te obligue inocentemente a reír conmigo, tal vez has pensado en renunciar a ello, a no oponerte. Y por ello me he propuesto que voy a romper tus ventanas, tu mirada se resquebrajará cuando se cruce con la mía, pero no de tristeza, sino con destellos de alegría.
Haré que sea así porque he caído sin quererlo en tu gravedad. Niña imantada, haré que merezca la pena compartir. ¿Compartir? ¿El qué? El tiempo, el Sol y la Luna, las sonrisas, las lágrimas, y mezclar nuestra risa, nuestras voces, nuestra mirada.
Si levantara cada día y no pensara en ti, todo se volvería gris como antes, sin esperanza, sin ganas, porque si me sueltas entre tanto viento ¿cómo voy a continuar?... pero ahora que lo conozco, que te tengo, sé que los días sin tí serían precipicios. Me anima levantarme y pensar en tu voz, recordar tu sonrisa para pronosticar que será un buen día, un buen día a tu lado.
Te he dedicado líneas sin sentido, pero comprenderás si te hablo así que estoy feliz por estar contigo, que mi mayor propósito es hacerte sentir como eres capaz de hacerme sentir a mi. Si tan siquiera pudiera hacerte sentir una pequeña parte de lo que está pleno en mí, te devolvería tu inocencia, sin abandonar todo lo que conoces ya.
Y esta noche también te eché de menos, como tantas otras recordando las que sí pudimos compartir, en las que no importaba el sitio y eso estaba de más...
Y qué más decirte sin hablar...
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