Y se plantan casi las 4 de la mañana, y estoy aquí, con un batido de chocolate, echando de menos tus latidos.
Ha llegado un punto en que ya no sé distinguir hacia quién diriges lo que pones, a quien echas de menos y con quién no te gusta no estar... Y aún así, sigo intentando darme por aludida en todas tus letras, tus dedicatorias, tus canciones, sigo intentando darme por aludida en todos tus pensamientos, para vaciar tu mente de aquello que te hace obtusa, y proponerte el mejor plan para pasar conmigo el tiempo y hacerlo eterno.
Y sigo intentando no jugar a hacernos daño, prometerte que te quiero, caminar paso a paso a tu lado, y que nadie nos aleje. Sigo queriendo verte sonreír cada mañana, y cada noche. Quiero poder verte llorar de alegría un amanecer, y algún que otro atardecer. Quiero borrar tus heridas con las lágrimas que ahora mismo me desbordan, hacerte sentir la princesa de un cuento mal escrito, pero con historias reales.
Te quiero a ti, y aunque los mares jueguen a invadirnos, aunque las tierras quieran separarnos y el viento confundirnos, sigo sabiendo que te quiero, que lo hago.